En las zonas áridas el
cambio climático global las pone en una situación de mayor vulnerabilidad, ya
que los fenómenos como sequías, heladas o granizadas disminuyen la producción
agropecuaria y aceleran el deterioro de los recursos naturales como el suelo,
agua y bosques. Esta condición pone de manifiesto la necesidad de elaborar una
evaluación sobre la seguridad alimentaria que prevalece en estas regiones del
país, para incluir políticas públicas adecuadas en el Plan Nacional de
Desarrollo 2013-2018.
En opinión del autor de este trabajo, la política
agroalimentaria debe considerar políticas públicas con un balance adecuado
entre los conceptos de soberanía y seguridad alimentaria, ocupándose de dar
sustentabilidad a la pequeña producción y el autoconsumo, promover la
productividad con tecnologías menos degradantes del medio ambiente en las
regiones con potencial y sin cerrarse al mercado internacional, sí proteger la
base productiva nacional ante competencia desleal, acotando el desmedido deseo
de las empresas por obtener ganancias al comercializar alimentos de cualquier
parte del mundo, sin importarles que descapitalizan al pequeño productor
mexicano.